Y el destino dijo:
Marissa y yo estábamos en Florencia decidiendo cuál sería nuestro próximo destino, no fue fácil elegir uno, créanme, estábamos sentadas en un café y utilizábamos una moneda para que la suerte lo decidiera, sin embargo, nunca nos satisfacía la respuesta, así que sin ponernos de acuerdo quedamos en empacar, ir al aeropuerto y resolverlo ahí.
“Bien, vamos a dejar que el destino lo decida”, dijimos. El “destino” tardó un rato; nos formamos para comprar algo de comer en lo que discutíamos nuestro siguiente paso, por fin fue mi turno en la comida rápida cuando en el mostrador noté que el joven que estaba delante de mí había dejado su cartera, salí de la fila y fui a buscarlo, debo admitir quedé impresionada por este joven tan atractivo, titubeante le di su cartera, me lo agradeció, hicimos una breve conversación, una típica pregunta salió a flote: “¿De dónde eres?”.