Escondidos placeres del París: El soufflé

“Oops, estaba viendo mal el mapa”, pensé, en lo que mi hermano se sentaba ya cansado en una banca, “A ver déjame verlo”, pidió él, se lo di a regañadientes  para recibir una respuesta que ya me esperaba: “No pues si…fuimos a la dirección contraria”.

Me senté a su lado:  “Deberíamos comer algo, ya es tarde”, caminamos por la calle y en un pequeño callejón encontramos un restaurante, eran las 5  y no había gente, aún así nos acercamos al lugar.

Saludamos y preguntamos si podíamos comer, el mesero nos dijo que no tenían servicio aún y además se necesitaba reservación.

Leí el nombre del lugar: La Cigale Récamier, me sonó muy familiar, saqué mi guía de París y decía: “Si no ha probado todavía un “soufflé”, esta es la ocasión”.

¿Soufflés? Sonaba bastante bien, en realidad no habíamos probado uno desde que llegamos a Francia, así que no dudamos en hacer la reservación para el día siguiente.

Regresamos por la noche al lugar en metro e inmediatamente nos dieron la mesa, había a penas unas  dos parejas,  vimos la carta y ordenamos dos soufflé salados.

Hasta ese momento nos habían atendido extraordinariamente, pero poco a poco  el lugar se estaba llenando, una pareja se sentó a nuestro lado y en la parte interior había un bullicio impresionante.

Llegó el  soufflé salado,  que estaba absolutamente delicioso, no podía evitar disfrutar cada bocado, no quería que se acabara, pero ante esta imposibilidad, acabé de comerlo y mi hermano y yo pedimos ver las cartas para el postre, finalmente  nos decidimos por compartir un soufflé de chocolate.

Para este momento el restaurante estaba ahogado en gente y pocos meseros que lo cubrieran, en eso un mesero dejó un soufflé sobre mi plato y se fue rápidamente, “Yo no pedí esto”, le dije a mi hermano, “Acabo de comer”, así que llamé al mesero y éste un poco apenado me dijo que se había equivocado pero que me lo comiera. Lo que este no me entendió en mi escaso francés, es que yo ya había comido y estaba llena, así que  tuve que llamar a otro mesero para que me lo retirara, debo decir, todo un embrollo.

El soufflé de chocolate tardó bastante más que el salado y pronto empezó a anochecer, pero cuando llegó definitivamente valió la pena la espera, era riquísimo y  venía recién salido del horno. Pedimos la cuenta pero no nos la traían, la pedí unas 3 veces en realidad, y a pesar de que ninguno de los meseros fueron groseros simplemente no se daban abasto, ya era muy noche y yo temía que cerrara el metro así que me paré hacia la  caja y pagué.

Ok ok admitámoslo el servicio no era el mejor, en muchos lugares parisinos en realidad no lo es, pero esta delicia de soufflé créanme que vale la pena, es toda una experiencia parisina (incluyendo al personal).

Rango de precios:

· Un soufflé cuesta desde 9 euros hasta 15 euros.

Recomendaciones:

· Reserven su mesa con anticipación, reserven lo más temprano posible para que no haya mucha gente.

· Pidan soufflé, ya que es la especialidad de la casa.

Sean pacientes con los meseros, porque lo vale la comida.

Dirección:

4 rue Récamier

Teléfono: 01 45 48 86

Metro: Sèvres ó Babylone.

Domingos no abren.

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